Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

martes, 20 de junio de 2017

Consejos de Virginia Woolf


Todos deberíamos ser feministas







Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) es escritora, novelista y
 dramaturga feminista nigeriana.


Chimamanda Ngozi Adichie (Abba, Enugu, 15 de septiembre de 1977) nació en la aldea de Abba, quinta hija del matrimonio de etnia igbo formado por Grace Ifeoma y James Nwoye Adichie. Pasó su infancia en la ciudad de Nsukka, sede de la Universidad de Nigeria, en una casa que anteriormente había sido habitada por el célebre escritor Chinua Achebe. Su madre fue la primera secretaria de admisiones de la Universidad de Nigeriana donde su padre era profesor de estadística. A los 19 se trasladó a Estados Unidos con una beca por dos años para estudiar comunicación y ciencias políticas en la Universidad Drexel, Filadelfia. Posteriormente continuó sus estudios en la Universidad Estatal del Este de Connecticut, en la que se graduó en 2001. Ha realizado asimismo estudios de escritura creativa en la Johns Hopkins, Baltimore, y un máster de estudios africanos en Yale.

Bandera de Biafra, con su medio sol amarillo en el centro.
En 2003, mientras se encontraba estudiando en Connecticut, publicó su primera novela, La flor púrpura (Purple Hibiscus), que fue muy bien recibida por la crítica y por la que recibió el Commonwealth Writer's Prize for Best First Book en 2005.

La acción de su segunda novela, Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006), así titulada en referencia al diseño de la bandera de la efímera nación de Biafra, se desarrolla durante la guerra civil nigeriana. La obra, alabada, entre otros, por Achebe, obtuvo el Orange Prize for Fiction en 2007.

En 2009 publicó una colección de relatos breves, titulada The Thing Around Your Neck.3 Cuatro años más tarde lanzaba Americanah, que mereció el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro. Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist) es su primer ensayo.


Actualmente vive en Nigeria, donde imparte talleres de escritura creativa, y en los Estados Unidos.





martes, 28 de febrero de 2017

#Ayotzinapa29meses


Hace dos días se cumplieron 29 meses de incertidumbre, 29 meses de dolor. No olvidamos. Nos faltan 43.




Dos años cinco meses después de los crímenes contra los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, familiares de las víctimas de esos hechos salieron a las calles para manifestar una vez más su clamor por justicia. ‘‘Aunque parezcamos disco rayado’’, aseguraron que no descansarán hasta alcanzarla.


Han sido 29 largos meses para las madres y padres de los normalistas. Casi 900 días de angustia, temor, incertidumbre, dolor e impunidad. Más de dos años desde aquella noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, cuando en Iguala, Guerrero, policías atacaron a los estudiantes y otros civiles. Hechos que dejaron seis personas asesinadas, varios lesionados y 43 normalistas desaparecidos.


Memoria grabada en piedra



En un ataque antisemita dañan más decien tumbas en el 
Cementerio Mount Carmel en Philadelphia, USA
En Philadelphia, USA, ha ocurrido una muestra más de la ola de odio que se ha expandido en ese país, desde la última elección presidencial: este 26 de febrero han destruido más de cien tumbas de un cementerio judío como un atentado evidentemente antisemita. Paradójicamente el nombre de la ciudad significa "amor fraternal" y habla de inclusión al considerarse a todos los habitantes “como hermanos”. Aún ante este hecho aberrante, no todo está perdido pues, ciudadanos se han ofrecido voluntariamente para reparar los daños causados en este acto vandálico. 

En un ataque antisemita dañan más decien tumbas en el 
Cementerio Mount Carmel en Philadelphia, USA

En un ataque antisemita dañan más decien tumbas en el 
Cementerio Mount Carmel en Philadelphia, USA


Voluntarios tratan de componer los daños causados contra las
tumbas del cementerio judío Mount Carmel en la ciudad de
Philadelphia, USA.

Voluntarios tratan de componer los daños causados contra las
tumbas del cementerio judío Mount Carmel en la ciudad de
Philadelphia, USA.

Voluntarios tratan de componer los daños causados contra las
tumbas del cementerio judío Mount Carmel en la ciudad de
Philadelphia, USA.


Para tratar de contrarrestar el odio, la memoria es un elemento infalible, por lo cual, reproduciré un fragmento escrito por Myriam Moscona, en Ladino o Djudezmo, para hablar sobre las tumbas, epitafios y la forma de recordar a los muertos. Debido a la cercanía con nuestro idioma, pues se trata de español antiguo, el contenido se comprende fácilmente ya sea leyéndolo en voz baja o ayudándose de la voz para capturar el sonido y, por tanto, el significado:

La cuarta pared

La tía Ema

Me topo ande me topo…guaideminó!
Esto i mirando i meldando lo ke se enkontró en las tombas de este jardin. Tombas de los papús de muestras vavás. Esta eskrito en letras evreas, ama kuando las meldas, la signifikasión es la muestra, la djudeo-espanyola.

Kero decir ke meldando i meldando me rakontrí kon una djoya, kon un bijú. No está eskrito arriba de la tomba, no. A un ladiko, fizieron una gravura en una piedra preta, con grandes letras grizes:
“Murio komiendo i beviendo, amando a su famiya. Pedronarlo. Agora no se alevanta a decir Shalom”.

La tomba es de Dov Ben-Ezrá, nazido en Pazarij, Bulgaria, en el mil i ochosientos i kinze i moerto en Istambol en el mil i ochosientos noventa i sesh. A Dov, lo tengo meldado, le plaziya komer a la media noche el gizado de la tadre. Por esto le yamavamos “papón”, poke ansina nomvravamos a kenes komen en demaziya.

Me faze akodrarme de un epitafio ke malorozamente no le eskrivieron, asegún su dezejo, al señor del sinemá, Groucho Marx. Esto kerya para su tomba Monsieur Marx. Lo sé porke Slomoniko me lo dijo:
“Pido pedrón por no ponerme empies”.

Otro de estos ombres lokos, era un gurús, mérchant, malo ombre, eskrivano kon el nombre de Donatien Alphonse François de Sade, moerto en el mil i ochosientos i katorze. Savesh  kualo eskrivió para su tomba? Naldo el epitafio:
“Si no biví mas es por mo ke no tuve mas tiempo”.

Ansí  biva mi señor padre ke esto es verdrá!
Ama lo de Dov es mas ekstranyo, mas sorpresa ke la famiya dejara este mo eskrito en la piedra diciendo ke le plazia komer komo un papón. Ansí va a entrar a la eternidad, a Gan Edén? Apretando entre los mushos un bokado i riyendo  kon boka serrada para ke el Dio vea su grande edukasion? Los djidyós lo sabemos: ken riye kon el bokado adientro es asco de ver. El Dio en los sielos kudie i torne bendichos a todos los moertos, los jaraganes, los papones, ainda a los gurús.

Ande iremos nosotros a morir? Ainda no ezkribí mi epitafio. Kale penzar en algo ande se diga ke fui una grande de la kostura? Ke mis sávanas kosidas ya fueron orguyozas de presentar el sinemá de una a otra banda por toda la Bulgaria? Kale no avlar en demaziya. Ama esto avlando agora para dezirvosh la vedrá:

So aedada i tengo miedo de morir. Kiziera fuyirme fin a los kavos del mundo para ke no me tope en mi lectho la moerte preta. Kero fuyirme ande no echen gotikas de azeite irviendo o de agua suzia.

No kero pensar ni gritar “saken a esta mujer de la oscurantina”. Siempre me plazió morar en kazales kon vistas a una plazika kon luz.

La moerte te lleva a kazales sin ventanas. Guadre la ora muestro Senyor. Menteroza no so. Espanto tengo i muncho. Solos, solitikos komo perros vamos todos a kedar en el payis de los grandes silensios. Ainda no kero morir, ainda kero eztar en este mundo.


*Fragmento tomado de: Moscona, Myriam. Tela de sevoya. Debols!llo, 2016. pp: 169-170



Siempre



Poema de Juan Gelman, publicado en su libro, Cólera buey 




Cartografía de la ciudad sumergida



Hace dos semanas, la Revista literaria Monolito, publicó mi reseña acerca del más reciente poemario bilingüe, de Xanath Caraza, titulado Donde la luz es violeta/ Where the light is violet, publicado por Mammoth Publicatications. A continuación lo reproduzco:


Cartografía de la ciudad sumergida

Xóchitl Salinas Martínez

El más reciente libro de la poeta y narradora., Xánath Caraza, titulado, Dónde la luz es violeta/ Where the light is violet, es un poemario que hace las veces de diario de viaje y de lecturas que termina por transformase en la clave,  para que los amantes del gozo, extiendan un mapa y se sumerjan en una experiencia que se transforma en una verdadera juerga de los sentidos. El octavo libro de Caraza contiene 94 poemas escritos durante dos meses –de mayo a julio 2015-, en su viaje por Italia y son publicados simultáneamente, en español e inglés, con la traducción de Sandra Kingery. Cada poema se convierte en un relato que nos guía por las mágicas ciudades en las que se perciben las distintas épocas históricas,  su mitología y su cotidianidad.

En esta nueva entrega, la luz es la protagonista de los versos de Xánath Caraza. Es la luz la que anuncia el inicio y el fin de cada día. Es la luz la que señala los momentos idóneos para poder leer, reflexionar y hacer suyo todo lo que ve, lo que toca, lo que huele, lo que siente, lo que piensa, lo que recuerda; es así que verso a verso, se apropia de sus aguas, de sus olores, del calor del verano que tuesta piel, los sabores alegres y tostados de las comidas. Pero es esta misma luz, la que se torna unas veces dorada y otras violeta, la que detona la memoria, esta misma luz es la que le trae de manera palpable a los escritores que forman parte indisoluble de su ser; es así, como Caraza, los toma de la mano y los convierte en sus cómplices de viaje; ellos, quienes en distintas épocas recorrieron paso a paso el mismo camino de la autora., su memoria que se transforma en un relato poético, donde cada verso se llena de magia, de historia, de literatura y de sensaciones físicas recreadas con las palabras.

Donde la luz es violeta, es el registro de un viaje por, con y para los sentidos. La percepción del paisaje se transforma en una imagen casi fotográfica que se enriquece con el olfato, con el tacto, con el oído, con el gusto. La experiencia se vive al límite. Al ser la luz, el elemento protagónico del libro, los colores se vuelven los encargados de mostrarnos lo intenso de la vivencia. Rojo, violeta, dorado, azul, verde, amarillo, vibran en todo lo que rodea al ojo asombrado. Son los colores vibrantes los que hacen estremecer y gozar de la experiencia, los que dejan su impronta verso a verso. En esta guía de viajes poética, la experiencia se traduce, por supuesto, también a través del cuerpo. Todo se vive con el cuerpo, el cuerpo es el vehículo. La poesía se capta con los sentidos, la naturaleza es poesía.  La feminidad de Caraza atraviesa todo el libro, lo cruza, como se señala el mapa para mostrar el lugar del tesoro. Su cuerpo se sumerge en cada página, la presencia de la piel, de los senos, vientre, caderas, pies; nos llega salpicado de agua  tanto interna como externa, la sal del mar, de los canales, pero también, la saliva y la sangre con su olor-sabor metálico. Cuerpo y agua, fuentes de vida.

Por otro lado, la presencia de la mitología grecorromana es tan fuerte que es así, como los tritones, las sirenas, Poseidón,  Caronte, entre otros, están presentes en cada momento en su camino, se los topa en sus calles, canales, edificios y museos, se los apropia, los conjura con el agua de los mares, de los ríos, en las lagunas, se zambullen en los canales, están inmersos en cada gota de lluvia y de rocío. Xánath los honra al reconocerles su presencia milenaria y mimética dentro del paisaje tornasolado. Son indispensables.

En consecuencia, aunque todos los elementos de la naturaleza están presentes dentro del poemario, debido a la geografía del lugar, es el agua la que recibe una atención adicional. Todo está rodeado por agua. Es el elemento de vida, el que da movimiento y le da sentido a las ciudades. Es el agua, ya sea mar, laguna o canal, la que se convierte en la razón de ser, de estar en el mundo. El agua, fuente de vida. El agua que cambia de color, de profundidad, de corriente. Las gotas de agua que perlan la ventana desde donde se observa el correr del tiempo, la lluvia a veces fina, otras contundentes como tormenta, el agua furiosa que recuerda el poder de Poseidón, el agua tranquila, que apenas se mueve con el paso de una embarcación. El agua transformada en voz poética, que fluye y nos zambulle en dentro del diario-relato  escrito por Xánath.

Para terminar, como escribió Beppe Costa, “la luz está en los ojos de quien escribe y probablemente de quien se arriesgue a leer, estos versos reviven el deseo de visitar el país al seguir la palabra de la poeta”. Xánath, en su periplo italiano, logra proyectar su voz poética mostrándonos una experiencia en la que se entrecruzan distintas épocas, mitos y cotidianidad. Donde la luz es violeta, es un mapa que nos guía a una fiesta llena de vida, de pasión por los viajes, la historia y la literatura.



*Xánath Caraza viajó en mayo de 2015 a Venecia, Italia,  para El Festival Internacional de Poesía “La palabra en el mundo”. Una vez allá, participó en distintos eventos literarios. Entre las ciudades que aparecen en Donde la luz es violeta se encuentranVenecia, Mantua, Murano, Roma, Florencia y Nápoles.

**Caraza, Xánath. Donde la luz es violeta/ Where the light is violet.  Traducido por Sandra Kingery. Mammoth Publicatications. 2016.

 
Xanath Caraza y Xóchitl Salinas antes de la presentación de
Dónde la luz es violeta. (Casa del Lago, UV, Xalapa, Veracruz,
México.11/01/2017)

Semblanza:


Xóchitl Salinas Martínez es escritora, editora, correctora de estilo, bloggera, promotora y difusora de la lectura. Estudió Ciencias y Técnicas de la Comunicación y Literatura Mexicana. Ha dado clases de literatura en universidades, impartido cursos, talleres, conferencias, círculos de lectura; así como también se ha desempeñado en distintos medios impresos, electrónicos y televisivos dentro del ámbito social, cultural y literario. Publicó su libro Espejeos por Ediciones El Viaje. Actualmente es presidenta de la A.C Los Doce. Cultura, pensamiento y reflexión, Filial Veracruz, conduce un programa de tv online, está por publicar su segundo libro, Inventario de nostalgias y trabaja en su tercero.



miércoles, 8 de febrero de 2017

Entre palabras





Pesa la palabra desnuda
huesos
sílabas sin hilvanar
las caídas del espíritu
el final de la embriaguez
el piso
que sube de pronto
y lesiona el rostro
pesa
lo etéreo de las emociones
la nebulosa del llanto
la catacumba de la victoria
lo efímero del tacto
la risa
el aroma
el recuerdo y el invento
pasan
las parábolas al llegar al punto
el tiempo
el alma
como pesa.

Marco Antonio Gabriel





Gracias por la muerte
por esa intensidad de olas en el cuerpo
por el olvido
el silencio
el vuelo de las alas
el miedo callado
la intempestiva valentía de los muertos
el cansancio
de los ojos cerrados
por la amenaza del tiempo
el puño cerrado
el puño abierto

Gracias
por la vejez
por la falta de sinapsis
por la falta
de huesos
el viaje al mar de la escases
la ausencia de sentidos

y la muerte
gracias.

Marco Antonio Gabriel




Se siente latir tu nombre
de tiernas sílabas graves.
Se siente un eco sanguíneo
entre las paredes.

Retumba la uve de tu lengua
la noche húmeda de tu boca
la amante esdrújula de tu cuerpo.

La distancia de tu alfabeto
onda expansiva
callado rumor de hormigas en tu pelo.

si la belleza vive en tus ojos
si se pasea desnuda
si entierra sus diminutos tobillos en tu espalda
si apresa tu cuello
si de su boca el sonido da a luz
sabré que vibrando dijo tu nombre
que el viento
que la música también así se forman.


Marco Antonio Gabriel




Marco Antonio Gabriel. Guadalajara, 1977. Terminó la Licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Poeta y editor. Tiene publicados los libros Tornasol y el fuego, En el corazón tengo un revólver y Salve. Es director y editor del sello editorial El viaje.




In memoriam




Delirio

Eusebio Ruvalcaba

Quisiera morirme ya mismo.
A la hora en que esté hablando de música.
Luego de la audición de una sonata
de Brahms, o de un cuarteto de Beethoven.
O al momento de charlar con un amigo.
Enfrente de él. Podría ser
en una mesa cantinera.
O después de haber mirado
los ojos verdes de una mujer.
De cierta mujer.
O, por qué no, luego de acariciar
la mano de mi hija.
También disfrutaría morir
a la mitad de un cuento de José Revueltas.
O de un poema de Pessoa.
O acaso dando mi taller de creación literaria.
Pero también podría morir
mientras reverbera en mis oídos
el violín de mi padre.
O el piano de mi madre
cuando tocaba Chopin para mí.
En cualquiera de estas circunstancias
me gustaría morir.
Si acaso no le parecen excesivas a Dios.
Que él decida. Yo me adapto.
Y desde ahora le doy las gracias.
Con tal de que no se tarde.
O no más de la cuenta.



*Eusebio Ruvalcaba (1951-2017) México amanece de luto al perder a uno de sus más notables exponentes de las letras, el pasado martes 7 de febrero murió el escritor, ensayista, periodista y poeta Eusebio Ruvalcaba a la edad de 66 años.




viernes, 27 de enero de 2017

De fronteras y puentes




Salmo
Wislawa Szymborska


Las fronteras de las naciones humanas ¡qué permeables son!
¡Cuántas nubes pasan impunemente flotando sobre ellas,
cuánta arena del desierto se desliza de uno a otro país,
cuántas piedras ruedan
desde las montañas hasta los dominios ajenos
con botes desafiantes!
¿He de mencionar aquí los pájaros que vuelan
uno tras otro
y se posan en las barreras bajadas?
Incluso si fuera sólo un gorrión,
ya tiene allí la cola,
mas su pico permanece aquí.
Además ¡nunca se queda quieto!
Entre los innúmeros insectos me limitaré a la hormiga,
que entre las botas derecha e izquierda del guardia
a la pregunta: de dónde, a dónde
-no se siente obligado a contestar-.
¡Ah, mirad con atención
todo este desorden a la vez
por todos los continentes!
¿Acaso no es la alheña la que desde la orilla opuesta
pasa de contrabando su cienmilésima hoja?
¿Y quién si no el calamar
de osados y largos tentáculos
viola la sagrada zona de la aguas territoriales?
¿Cómo se puede hablar en general de orden alguno,
si ni siquiera es posible repartirse las estrellas
para saber cuál brilla para quién?
¡Y que aún el reprobable expandirse de las nieblas!
¡Y del polen, por toda la superficie de la estepa,
como si no estuviera bien partida en dos!
¡Y el resonar de las voces por las serviciales ondas del aire:
gritos que llaman y gorgojos llenos de significado!
Sólo lo humano logra ser verdaderamente ajeno.
Lo demás son bosques entremezclados, obras de topo y viento.


***



Yo nací para cruzar puentes
Maliyel Beverido


Hay quienes se alojan en su sombra
y quienes se arrojan por su borda;
yo nací para cruzarlos,
para mirar cómo se acerca la otra orilla
con ese vértigo hecho de paz y asombro.
Yo nací para cruzar puentes.
Podría permanecer como la hierba del prado,
como la gravilla ribereña,
como un arbusto más del soto,
como un álamo que aguarda,
al margen de la calle transitada,
a que un rodar se interrumpa y cuente
cómo es de donde viene.
Podría quedarme dócilmente aquí,
donde he nacido, hasta morirme.
Pero no quiero.

Podría también dar ojeadas sediciosas
a otros que se van y vuelven,
o no.
Pero no quiero:
Yo lo que quiero es cruzar puentes.

Cruzar un puente es dejar un mundo
sin renunciar a él.

Podría atravezar el aire en vuelo
como una espora vegetal,
como un ave -de sangre o de aceite-
como una bala de cañón,
saltar de un punto a otro del planeta
y avistar desde lo alto
el fondo de los acantilados y los arroyos
sin mojarme los pies.
Pero no quiero;
Yo nací para cruzar puentes.
Nací para dar un paso tras otro
sobre un entarimado que se construye al tiempo que ando
en una prolongación del suelo.
Tomar la barandilla,
estirar los brazos como un funámbulo
o esconder las manos en los bolsillos del saco.
Marchar, marchar
Observar a los costados,
o sólo hacia delante, o hacia atrás, o avanzar a ciegas.

Cruzar un puente es acercarse a un mundo
sin ampararse de él.

Yo nací para cruzar puentes;
los vetustos, los hechizos, los modernos.
Mohosas celosías de metal,
troncos derribados,
estructuras de hormigón,
esmerados cúmulos de piedra.

Un puente es ambas caras de una moneda en el aire,
la joroba de un camello de dos cabezas,
la mano que el espejo tiende,
una fracción de Moebius,
y no existe vueltra atrás.
El anhelo lleva al otro lado,
siempre al otro lado.

Siempre es domingo sobre el puente.

Hay millones de puentes que me esperan.
Yo nací para cruzar puentes;
alguien ha estado construyendo puentes
desde el principio de los tiempos para mí,
para que yo me eche a recorrelos.
De madera de acero de piedra,
colgantes levadizos suspendidos,
de viga en arco atirantados,
puentes viaductos pasarelas.

Puentes para unir tierra con tierra,
puentes para los pies, de los pies a la cabeza.
Al otro lado un contraluz, una sombra, una figura,
un susurro quizá, seguramente una palabra
que me invita
al otro lado que soy yo misma.

Yo nací para cruzar puentes.

Y cada mañana me levanto
como un puente

para que el día me atraviese.