Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

sábado, 8 de octubre de 2016

Configuración de la otra orilla (poemas de Houellebecq)

Autora: Catrin Welz-Stein

*

En la contradicción que inunda nuestras mañanas
Respiramos, es cierto, y el cielo está apacible;
Pero ya no creemos que la vida sea posible,
Ya no tenemos la impresión de ser humanos.
La infancia se ha acabado, se han repartido las cartas;
A fuerza de costumbre y de renuncia,
Hemos ahogado los gritos de la pasión;
Nos encaminamos hacia el fin de la partida.
El polvo se arremolina sobre el suelo gris, moviente;
Un golpe de viento surge y purifica el espacio.
Hemos querido vivir, quedan trazas de ello;
Nuestros cuerpos aletargados se suspenden a la espera.

*

Cae la tarde, portadora de paz y de amargura;
La sangre late en las venas al ritmo aletargado
De fin de la jornada; los cuerpos están embrutecidos,
Mañana por la mañana el cielo se cubrirá de bruma.

Un aire calmo y cobrizo circula entre los cuerpos
Que se embadurnan en aceite y sonríen a la muerte,
Programados en sus genes y en sus costumbres,
Una cometa vacila; ebria de soledad.

Se paraliza la tarde, el papalote cae;
El niño está ante ella, contemplando la tumba
Entre las varillas rotas, los restos de la vela,
En la perfecta indiferencia de la naturaleza.

El niño mira fijamente al suelo y su alma se depura;
Haría falta un gran viento que disperse la arena,
El redundante océano, el aceite y las carnes miserables;
Haría falta un viento fuerte, un viento inexorable.

*

Tengo que echarme
Y dormir un poco,
Tendría que intentar
Limpiarme los ojos.

Dígame quién soy
Y míreme a los ojos
¿Es usted mi amiga?
¿Me hará usted feliz?

La noche no ha acabado
Y la noche está ardiendo
¿Dónde está el paraíso?
¿Dónde se han metido los dioses?


Poemas tomados de Michel Houellebecq, Configuración de la última orilla. Anagrama.

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