Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

sábado, 28 de febrero de 2015

Tratado literario de las moscas



Las moscas
Augusto Monterroso

Hay tres temas: el amor, la muerte y las moscas. Desde que el hombre existe, ese sentimiento, ese temor, esas presencias lo han acompañado siempre. Traten otros los dos primeros. Yo me ocupo de las moscas, que son mejores que los hombres, pero no que las mujeres. Hace años tuve la idea de reunir una antología universal de la mosca. La sigo teniendo. Sin embargo, pronto me di cuenta de que era una empresa prácticamente infinita. La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca. No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea; y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo; las moscas son Euménides, Erinias; son castigadoras. Son las vengadoras de no sabesmos qué; pero tú sabes que alguna vez te han perseguido y, en cuanto lo sabes, que te perseguirán para siempre. Ellas vigilan. Son las vicarias de alguien innombrable, buenísimo o maligno. Te exigen. Te siguen. Te observan. Cuando finalmente mueras es probable, y triste, que baste una mosca para llevar quién puede decir a dónde tu pobre alma distraída. Las moscas transportan, heredándose infinitamente la carga, las almas de nuestros muertos, de nuestros antepasados, que así continúan cerca de nosotros, acompañándonos, empeñados en protegernos. Nuestras pequeñas almas transmigan a través de ellas y ellas acumulan sabiduría y conocen todo lo que nosotros no nos atrevemos a conocer. Quizá el último transmisor de nuestra torpe cultura occidental sea el cuerpo de esa mosca, que ha venido reproduciéndose sin enriquerecerse a lo largo de los siglos. Y, bien mirada, creo que dijo Milla (autor que por supuesto desconoces pero que gracias a haberse ocupado de la mosca oyes mencionar hoy por primera vez), la mosca no es tan fea como a primera vista parece. Pero es que a primera vista no parece fea, precisamente porque nadie ha visto nunca una mosca a primera vista. A nadie se le ha ocurrido preguntarse si la mosca fue antes o después. En el principio fue la mosca. (Era casi imposible que no apareciera aquí eso de que en el principio fue la mosca o cualquier otra cosa. De esas frases vivimos. Frases mosca que, como los dolores mosca, no significan nada. Las frases perseguidoras de que están llenas nuestros libros.) Olvídalo. Es más fácil que una mosca se pare en la nariz del papa que el papa se pare en la nariz  de una mosca. El papa, o el rey o el presidente (el presidente de la república, claro; el presidente de una compañía financiera o comercial o de productos equis es por lo general tan necio que se considera superior a ellas) son incapaces de llamar a su guardia suiza o a su guardia real o a sus guardias presidenciales para exterminar una mosca. Al contrario, son tolerantes y, cuando más, se rascan la nariz. Saben. Y saben que también la mosca sabe y los vigila; saben que lo que en realidad tenemos son moscas de la guarda que nos cuidan a toda hora de caer en pecados auténticos, grandes, para los cuales se necesitan ángeles de la guarda de verdad que de pronto se descuiden y se vuelvan cómplices, como el ángel de la guarda de Hitler, o como el de Jonhson. Pero no hay que hacer caso. Vuelve a las narices. La mosca que se posó en la tuya es descendiente directa de la que se paró en la de Cleopatra. Y una vez más caes en las alusiones retóricas prefabricadas que todo el mundo ha hecho antes. Pues a pesar tuyo haces literatura. La mosca quiere que la envuelvas en esa atmósfera de reyes, papas y emperadores. Y lo logra. Te domina. No puedes hablar de ella sin sentirte inclinado hacia la grandeza. Oh, Melville, tenías que recorrer los mares para instalar al fin esa gran ballena blanca sobre tu escritorio de Pittsfield, Massachussetts, sin darte cuenta de que el Mal revoleteaba desde mucho antes alrededor de tu helado de fresa en las calurosas tardes de niñez y, pasados los años,sobre ti mismo en el crepúsculo te arrancabas uno que otro pelo de la barba dorada leyendo a Cervantes y puliendo tu estilo; y no necesariamente en aquella enormidad informe de huesos y esperma incapaz de hacer mal alguno sino a quien interrumpiera su siesta, como el loquito Ahab, ¿Y Poe y su cuervo? Ridículo. Tú mira la mosca. Observa. Piensa.



*


La mosca que soñaba que era un águila
Augusto Monterroso

Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.

En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.

Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.



*

Las moscas
Antonio Machado

Vosotras, las familiares
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares
me evocáis todas las cosas.

¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril, 
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

Moscas de todas las horas     
de infancia y adolescencia,   
de mi juventud dorada;         
de esta segunda inocencia,    
que da en no creer en nada,  
en nada.         

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,   
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!    

Y en la aborrecida escuela    
raudas moscas divertidas,
perseguidas, perseguidas       
por amor de lo que vuela.      

Yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,   
sobre el librote cerrado,         
sobre la carta de amor,          
sobre los párpados yertos      
 de los muertos.         

Inevitables golosas,   
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,         
 me evocáis todas las cosas.


*
Quién si no las moscas pueden mostrarnos el camino
Carmen Nozal

Ahí están, dicen las moscas,
absortas en su danza prehispánica.
Ahí están, insisten murmurando
con un zumbido incesante.

Ahí están, apuntan las moscas como plañideras:
adentro del espanto de esa noche,
adentro del monte arriba
por el que algún día corrieron
cuando eran niños.

Ahí están: los sueños torturados, los pantalones rotos,
un tenis, cuatro plumas, dos carcajadas,
los vestidos desgarrados, una libreta.
Las novias que siguen esperando
se preguntan: ¿dónde están?
Ahí están, responden las moscas
sobrevolando los huesos, el hedor penetrante de los días,
la esperanza mutilada, el silencio que gime como un viento desollado.

Ahí están, todos revueltos, abrazados,
con la juventud brillando bajo los párpados.
Ahí están, ¡vengan por ellos!, dicen las moscas
unidas, haciendo guardia al amanecer.
Ahí están, dicen inquietas, ambiguas, impotentes,
respirando el olor dulzón de la carne amarga.
Ahí están, presentes, los cuerpos
que brillan como pequeñas luciérnagas.

Ahí están, las moscas nacidas de la compasión,
las moscas de la misericordia.
Ahí están, contando lo que pasó
con sus alas turbias y su color azul.

Ahí están, los ojos más tiernos, los más transparentes,
ojos por los que brotan los árboles luminosos.
Ahí están, los rostros llenos de lodo, con el corazón intacto,
las huellas de sus pasos sobre esta oscura piel llamada patria.
Ahí están, sus lenguas besables, sus labios agrietados,
sus cálidas gargantas, su afónica oración.
Ahí están, las frentes inclinadas, bendecidas por sus madres
antes de salir de casa.
Ahí están, los que nunca más volvieron,
calcinados, molidos, dispersados,
aguardando, aguardando.
Ahí están, dispuestos, extenuados,
con relojes de arena y voces invencibles.
Ahí están, con la mirada profunda
y las pestañas llenas de polvo y aves.
Ahí están: los emilianos, los panchos, los chaparritos,
los que sabían leer, los que serían distintos.
Ahí están: las lupes, las citlalis, las juanas y marías,
las artesanas, las costureras, las enamoradas eternas.

Ahí están las moscas que sobrevuelan la verdad.

Y ahí están todos, con el polvo en los huaraches y los puños apretados,
los padres, las madres, los hermanos, los abuelos.
Ahí están los maestros, los albañiles, los campesinos,
las amas de casa con su olla humeante de frijoles heridos.

Ahí están, los mataron, los quemaron, los aventaron
como quien tira un saco de piedras en la orilla del mundo.
Ahí están, dicen las moscas con su rumor de letanía,
recitando los nombres, los apellidos,
la inmensa lista de los que nunca vuelven,

la obstinada legión de los despiertos.
















jueves, 26 de febrero de 2015

PROGRAMA LA VARONITA 25 febrero 2015





EN LA SINOPSIS:

EVA VARONA: (@lavaronita) HABLA
+El OSCAR del que todo México habla, Whiplash una excelente película!
+21 de febrero día internacional de la lengua materna, También les cuento sobre los #Droniesdeveracruz.
+22 febrero fue invitada a la expo Star Ward club oficial Xalapa.
+INEGI y PROFECO sacan sus APPS para consultas y denuncias

**LA RATONA DE TV- (@ratonadetv) HABLA sobre el documental "Maximiliano de México" que estrenó el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), y aprovechará para platicar un poco sobre lo que está haciendo este sistema :)

-links de los que habló:

Una Voz Con Todos presenta: Maximiliano de México
http://youtu.be/UzN4XY1hbm4

Una Voz Con Todos, TV pública en México
http://youtu.be/6yiPEZgrBC8

http://www.unavozcontodos.mx
@unavozcontodos

**Xochitl Salinas (@Txosm) NOS MUESTRA A Marguerite Duras y en especial de su libro : "El amante"

**Ángel Mtz. Alarcón nos habla de don Juan Simbrón el JUANOTE.

de esto y más EN VIVO 5 PM martes-

*********

 FACEBOOK de Eva Varona: https://www.facebook.com/eva.varona

EL CANAL:
https://www.facebook.com/GAZETATV
Twitter: https://twitter.com/gazetatele
LA PÁGINA donde transmitimos en vivo martes 5pm:
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martes, 24 de febrero de 2015

La iniciación





Jane March como La joven  y Tony Leung Ka Fai como el amante
Chino. Película: El amante (1992)
En la limosina hay un hombre muy elegante que me mira. No es un blanco. Viste a la europea, lleva un traje tusor blanco propio de los banqueros de Saigón. Me mira. Ya estoy acostumbrada a que me miren. Miran a las blancas de las colonias, y a las niñas de doce años también. Desde hace tres años los blancos también me miran por las calles y los amigos de mi madre me piden amablemente que vaya a merendar a sus casas a la hora en que sus mujeres juegan tenis en el Club Deportivo.

*

Retratos de la escritora Marguerite Duras en distintas etapas de su juventud.


En nuestra familia no sólo no se celebraba ninguna fiesta sino que tampoco había árbol de Navidad, ni ningún pañuelo bordado, ni ninguna flor, nunca. Pero tampoco ningún muerto, ninguna sepultura, ninguna memoria. Ella sola. El hermano mayor seguirá siendo un asesino. El hermano menor morirá por ese hermano. Pero yo me marché, me desarraigué. Hasta su muerte, el hermano mayor la tuvo para él solo.

*


Jane March como La joven. 
Quince años y medio. El asunto se sabe rápidamente en el puesto de Sadec. Tan sólo esa vestimenta implica ya la deshonra. La madre no tiene sentido de nada, ni el de la manera de educar a una niña. La pobre. No crea, ese sombrero no es inocente, ni tampoco el carmín de los labios, todo eso significa algo, no es inocente, tiene un significado, es para atraer las miradas, el dinero. Los hermanos, unos golfos. Dicen que es un chino, el hijo de un millonario, la finca del Mekong, de azulejos azules. En lugar de sentirse honrado, ni siquiera él la quiere para su hijo. Familia de golfos blancos.

*

La dirección de la película estuvo a cargo de Jane Jacques Annaud
La mira. Con los ojos cerrados la sigue mirando. Respira su rostro. Respira la niña, con ojos cerrados respira su respiración, ese aire cálido que ella exhala.

Distingue cada vez menos claramente los límites de su cuerpo, no es como los otros, no está acabado, en la habitación sigue creciendo, aún no ha alcanzado las formas definitivas, se hace a cada instante, no sólo está ahí donde lo ve, también está en otras partes, se extiende más allá de la vista, hacia el juego, la muerte, es flexible, se lanza entero al placer como si fuera mayor, en edad, carece de malicia, es de una inteligencia terrible.


El guión estuvo a cargo Jean-Jacques Annaud y de Gérard Brach


***Fragmentos tomados de: Duras, Marguerite. El amante. Tusquets.
















sábado, 21 de febrero de 2015

Para el fin de semana


Tao Lin es un novelista, poeta, ensayista, escritor de relatos y artista estadounidense, descendientes 

de padres chinos taiwaneses.


Vamos a tomar nuestro café
Tao Lin

Tao Lin (1983)


Vamos a tomar cerveza y mirar Facebook y escribir poesía sobre llamas y hacer videos de nosotros borrachos caminando a través de una tormenta nocturna en una urbanización cerrada en Massachussets. Vamos a ducharnos por separado y a encontrarnos en la cama. Vas a apagar la luz y voy a sentarme en la cama y un auto va a pasar por la calle y sus luces delanteras a través de la ventana van a iluminar brevemente tu ceja izquierda y tu cara entera mientras te me acercas.

Al día siguiente vas a trabajar en una novela sobre una mujer solitaria en Nueva York. Voy a trabajar en una novela sobre estrellas de cine deprimidas que no leen libros ni miran blogs ni tienen mascotas. Vamos a encontrarnos en el living a las 3.30 pm y a comer melón cerca de la ventana y mirar a nenes pequeños que vuelven a casa desde la escuela. Vamos a escribir poesía sobre planetarios y sobre recreos en el patio y a tomar café helado y a tirarnos en la alfombra escuchando música de guitarras acústicas hecha por mujeres tristes casi treintañeras.

Tao Lin y Megan Boyle (escritora, 1985)


Vamos a manejar a través del estacionamiento de un Wal-Mart hasta un restaurante japonés nuevo que va a estar muy oscuro y nos vamos a sentar juntos en un reservado en una esquina y a tomarnos de las manos bajo la mesa. Vamos a comer edamame y a tomar té verde. Vamos a quedarnos más de dos horas y nuestra camarera va a mirarnos a la distancia y vamos a susurrarnos frases ilógicas y a sentir con expresiones faciales serias y a abrazarnos y mirar al resto del restaurante con ojos anchos y calmos y sagaces mientras pensamos sobre el futuro y la muerte y el día siguiente y el aburrimiento.

Después de la cena vamos a manejar por ahí escuchando música emotiva de guitarras a mediados de los 90 y vas a apoyar tu cabeza en mi hombro y voy a acariciarte el pelo y a pensar en llorar y vas a mirar el velocímetro y a pensar en tu infancia. A las 2.30 am vamos a caminar a través de la verdulería de un almacén abierto las 24 horas y va a estar muy brilloso y voy a decir que me siento loco y borracho y vas a agarrarte un muffin y a preguntarme cuántas calorías creo que tiene y voy a decir 860 y vas a decir 1.120 y voy a cachetearte la mano y cuando estés distraída voy a besarte la boca y después voy a retroceder y a mirarte a la cara. Vas a preguntarme qué miro y voy a decir tu nombre y a sonreír y a tomarte de la mano y vamos a caminar sin hablarnos a través de cada góndola del almacén. En el estacionamiento vas a soltarme la mano y a correr hasta el auto y vas a quedarte mirándome mientras camino hacia vos con una expresión facial neutra.

Tao Lin ha publicado tres novelas, dos libros de poesía, una colección de relatos cortos.


En la cama a las 5.30 am vamos a hablar sobre jardinería orgánica y nenes chicos y el futuro y Japón y sobre Islandia y canciones con música feliz y letras tristes. Cuando la luz del amanecer empiece a hacer brillar la habitación vas a girar y a decir que tienes sueño. Voy a acariciar tu hombro y a posar un poco mi mano en tu estómago. Voy a preguntarme si estás dormida y a pensar sobre un amigo de la primaria con quien jugaba al Zelda en la Nintendo y en qué orden de canciones querría si grabase un EP de 5 canciones tristes con guitarra acústica y un set de baterías tenue y un violín que sonase como si estuviera siendo tocado en otra habitación.


En español se pueden conseguir sus libros: ÉÉÉÉÉ, ÉÉÉ, ÉÉÉÉRobar en American ApparelRichard 

Yates y Taipei.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Consejos para escribir (anécdota)



Margarite Duras (1914-1996)


Enrique Vila-Matas conoció a Marguerite Duras en 1974. Era su casera cuando llegó a París con el firme propósito de ser escritor y de hacer de su protagonista un Hemingway más. Marcó su obra literaria. Al enterarse que su inquilino pretendía escribir un libro, Duras le dio una cuartilla con trece consejos y uno más que ella misma recibió de Raymond Queneau, escritor, poeta y novelista francés: Usted escriba, no haga otra cosa en la vida. 


Enrique Vila-Matas (1948)


Aquí van los trece consejos:

1.- Problemas de estructura
2.- Unidad y armonía
3.- Trama e historia
4.- El factor tiempo
5.- Efectos textuales
6.- Verosimilitud
7.- Técnica narrativa
8.- Personajes
9.- Diálogo
10.- Escenarios
11.- Estilo
12.- Experiencia
13.- Registro lingüístico


*Historia contada por Nadia Contreras

TW: @contreras_nadia


Para reflexionar



Julio Cortázar (1914-1984)



“Me río de una honradez sospechosa que tantas veces sirvió para desgracia propia o ajena, mientras por debajo las traiciones y las deshonestidades tejían sus telas de araña sin que pudiera impedirlo, simplemente consintiendo que otros, delante de mí, fueran traidores o deshonestos sin que yo hiciera nada por impedirlo, doblemente culpable.”



*Tomado de Rayuela de Julio Cortázar


viernes, 13 de febrero de 2015

PROGRAMA LA VARONITA 10 febrero 2015




¡AMIGOS! para el programa de esta semana:

**EN LA SINOPSIS SEMANAL: Eva (@lavaronita) te platica sobre el panorama del tiempo; sigue el invierno y alerta para entrada frente frío #34, ¿ADIOS HAY FESTIVAL XALAPA?; este fin de semana asistió al recital de piano de ALEJANDRO CÁMARA; además ... por fin! terminó de ver la serie de #NETFLIX MARCO POLO, comentamos impresiones, también de estrenos como THE WALKING DEAD y MOZART IN THE JUNGLE.... y para cerrar un noticia carnavalera SUSPENSIÓN DE CLASES por semana de Carnaval en Veracruz...

Y AHORA:

+LA RATONA DE TV (@ratonadetv) nuestra amiga Raquel Guerrero Viguri nos hablará de los 40 años del famoso programa SATURDAY NIGHT LIVE.

***EN EL PRIMERO CORTE RECOMENDAMOS: @recayenteMX para los amantes del blues y las buenas letras.

+XOCHITL SALINAS (@txosm) nuestra editora de cabecera nos mantiene informados sobre LA SUSPENSIÓN DE HAY FESTIVAL EN XALAPA, además también nos informa sobre la situación del escritor SERGIO PITOL.

*** SEGUNDO CORTE: la agencia EFE SALUD de la mano del especialista José Casas nos recomienda cómo tratar el primer amor en la adolescencia.


+CIERRA como siempre nuestro Historiador ANGEL Rafael MTZ. (@angelrafaelmtz) habla del fallecimiento de MARIO VÁZQUEZ RAÑA.

***PARA CERRAR el programa la recomendación es con YUYA y sus pastelitos de amor. ¡FELIZ 14 DE FEBRERO!

+AVISO: Mis queridos amigos, les comento que el martes 17 NO no habrá transmisión... pero NOS VEMOS EL 24 DE FEBRERO!!  Disfruten sus días, FELIZ DÍA DEL AMOR, FELIZ CARNAVAL y FELIZ AÑO NUEVO CHINO DE LA CABRA!!!  

***LA PÁGINA donde transmitimos en vivo martes 5 pm:

http://lagazeta.org

martes, 10 de febrero de 2015

La memoria permanece



Sergio Pitol se asoma por el balcón de su casa.

“Uno, me aventuro a decir, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas”. 

Sergio Pitol en su biblioteca.


*

“Mi héroe es el género humano. Es fácil decir que la mayoría de los hombres son vulgares y estúpidos. Pero hay que reflexionar, por ejemplo, en la invención del lenguaje. Basta pensar que hubo alguien que inventó la “a” para reconciliarme con el mundo. Pensar en eso me produce tanto placer que entonces siento que vale la pena levantarse cada mañana, hacer cosas. Sí, la letra “a” es un triunfo del género humano”. 


Lo que siempre ha cautivado a Sergio Pitol es la palabra.


*

"El libro afirma la libertad, muestra opciones y caminos distintos, establece la individualidad, al mismo tiempo fortalece a la sociedad, y exalta la imaginación." 


Sergio Pitol entre sus libros.


*

Peces rojos

Estaba en segundo año de secundaria. Mi abuela me había regalado un pequeño portafolio rígido de cuero para guardar libros, cuadernos y demás utensilios escolares, con la esperanza de que dejase de perderlos a cada rato. A mi casa llegaba regularmente una revista médica muy bien ilustrada, de cuyo interior se podía desprender la reproducción de una obra maestra del arte. Yo recortaba esas páginas para guardarlas en una caja de tesoros personales.

Un día, al abrir la revista me quedé aturdido. Nada había visto tan deslumbrador como aquella página colorida. Un cuadro bañado de luz, iluminado desde arriba, pero también desde el interior de la tela. En una pecera nadaban unos cuantos peces rojos cuyo reflejo se mecía en la superficie del agua. Era el triunfo absoluto del color. El cubo que contenía a los peces formaba parte del eje vertical del cuadro y se apoyaba en una mesa redonda sostenida por un solo pie. Estaba, claro, en el centro. Todo el resto de la tela era una selva de hojas hermosas y de flores; estaban en el primer plano, en el fondo, se las veía a través del cristal del recipiente, enardecidas, arracimadas, luminosas, perfectas. Si hubiese vivido en la Antártida, o en el corazón de Sonora, o del Sáhara, donde nadie nunca ve flores ni peces ni agua, podría comprender que aquella precipitación florida me hiciera enloquecer. Pero vivía en Córdoba, al lado de Fortín de las Flores, en medio de jardines suculentos, y aun así aquello me parecía un milagro. Fijé la página con pegamento en la parte interior dura de mi maletín. Algunos compañeros colocaban allí fotos de Lucha Reyes, de Toña la Negra, las grandes voces del momento, o de boxeadores, escenas de películas, perros, vírgenes y santos, modelos de aviones o automóviles flamantes; otros, nada. Conviví con mis peces rojos y su entorno fascinante durante tres años. Fue mi mejor amuleto; una señal, una promesa. Vi después reproducciones de obras de su autor, pero no ésa. En el Museo Moderno de Nueva York me detuve con asombro ante formidables óleos suyos.

Años después, al entrar en una sala del museo Puschkin de Moscú, la que alberga algunos de los óleos más extraordinarios de Matisse, me encontré de golpe con el original de aquellos Peces rojos míos. Más que una experiencia estética fue un trance místico, una revaloración instantánea del mundo, de la continuidad del mundo.



Los peces rojos. Henry Matisse.



*Tomado de Pitol, Sergio. El viaje. Peces rojos. Editorial Era. México, 2000 p. 79