Macanudo de Liniers

Macanudo de Liniers
"¿Y si no fuésemos otra cosa que los brazos de una voz?" Decir. Maliyel Beverido

viernes, 31 de octubre de 2014

Contemporaneidad

Maneras de desaparecer 

Estando aquí no estoy

Usar audífonos es una manera de desaparecer. Escuchar música es una manera de desaparecer. Olvidar en una plaza nuestro segundo nombre es una manera de desaparecer. Llorar a solas es una manera de desaparecer. Aunque no parezca sonreír es una manera de desaparecer. Dibujar mientras los otros hablan es una manera de desaparecer. Aparecer es una manera de desaparecer. Hablar sobre uno mismo es una manera de desaparecer. Escribir poemas es una manera de desaparecer.

Con cada acorde me diluyo poco a poco


*Eduardo Chirinos. Anuario mínimo, 1960-2010. Luces de Gálibo ediciones

miércoles, 29 de octubre de 2014

De vida y muerte

Iraís Ortega Pérez, de 23 años de edad y con 6 meses de embarazo, fue asesinada por su pareja sentimental el 21 de octubre de 2014.

Karla López Albert, de 31 años de edad y con 5 meses de embarazo, fue asesinada por su pareja sentimental el 31 de enero de 2014.

Las dos eran poblanas, las dos estaban embarazadas, las dos fueron asesinadas por el padre de la criatura que esperaban porque ellas se negaron a abortar.
Algo está de verdad muy podrido en nuestra sociedad.



Un dibujo para Iraís y Karla.
tinta china sobre papel.
Rosa Borrás
28 de octubre 2014

Rosa Borrás: Estudió artes plásticas en el Massachusetts College of Art (1989-94) y la licenciatura en Diseño Gráfico en la EDINBA (l981-86). Cursó el Diplomado en Gestión Cultural por la U. Iberoamericana, Puebla (2008). Cuenta con 15 exposiciones individuales y más de 30 colectivas en México y en el extranjero. Su obra se encuentra expuesta en el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas. Obtuvo el 1er lugar en el concurso  Arte y cambio climático de Artes de México en la categoría de video. Ha publicado obra gráfica en las revistas de la UNAM, Crítica, Elementos y Gaceta U.V.

lunes, 27 de octubre de 2014

Poemínimos

Efraín Huerta.
Efraín Huerta Romo (1914 - 1982). Poeta mexicano. Fue uno de los poetas más reconocidos de México, cuyos versos se caracterizaban por ir en contra de lo establecido en términos estilísticos. Fue además un activista político de la izquierda latinoamericana. Inició sus estudios de derecho en la ciudad de México, pero los abandonó para dedicarse al periodismo y a la literatura. Su primer poemario (Absoluto amor), se caracterizó por su liricismo amoroso, pero tras su vinculación con la revista Taller evolucionó hacia una poesía que reflejaba tanto la subjetividad personal como las circunstancias políticas y sociales. A partir de 1950 inició el movimiento neovanguardista de "El cocodrilismo" por lo que fue conocido como "El gran Cocodrilo". Su legado principal es el libro Los hombres del alba (1944) que marca una ruptura con las formas poéticas utilizadas hasta ese momento. Es uno de los libros cumbres de la poesía hispanoamericana del siglo XX.

A continuación, compartiré algunos pequeños poemas, llamados Poemínimos, creados por el magistral poeta mexicano. Puede leer uno y dejar los demás para después. O Puede devorarlos todos y ante la necesidad de más buscar la obra poética de Efraín Huerta.


Distancia
Del dicho
Al lecho
Hay
mucho
trecho


Con Pasión
Y así le dije
Con desolada
Y cristiana
Bondad:
             Desnúdate
             Que
             Yo
             Te ayudaré


Me voy
De aquí
En
busca
De
mujeres
horizontes


Pues sí
Hablando
Se enciende
La gente


Apodogma
El respeto
Al
Complejo
Ajeno
         Es la
         Paz


Ay, poeta
Primero
Que nada
Me complace
Enormísimamente
Ser un buen poeta
De segunda
Del Tercer Mundo


De plano
No hay
Peor poesía
Que la
Que no se
Hace


Coquetería
Y ésta
Es una foto
De cuando
Yo era el joven


Altura
Estoy exactamente
A un metro
Con 74 centímetros
Sobre el
Nivel del mar


Mocambo
Hasta
Ayer
Comprendí
Por qué
El mar
Siempre está
Muerto
           De brisa


La contra
Nomás
Por joder
Yo voy
A resucitar
De entre los
Vivos


Mandamiento equis
No
Desearás
La poesía
De tu
Prójimo


Candoroso testamento

Ahora
Me cumplen
O me dejan
Como estatua


Paseo
Ahorita vengo
Voy a dar un paseo
Alrededor de mi vida
…Ya vine


Poetitos
El que
Esté libre
De influencias
Que tire
La primera
Metáfora


Revelación
Alguien Revelaba:
Las tardes en que 
Me siento incapaz
De ser Inteligente
Finjo que me Aburro


Ahora sí
Ahora sí
Ya pensé
Muy en serio
En organizar
Mi vida,
Pero no tengo tiempo

domingo, 26 de octubre de 2014

Ahora más que nunca

“La poesía no es de nadie: se hace entre todos.” Julián Hernández



“Alta traición” es el poema más emblemático de José Emilio Pacheco, poema que vive,  junto a Las batallas en el desierto, en el imaginario de México. El siguiente Inventario encierra la idea de poesía y de literatura que defendió el autor.

Alta traición. José Emilio Pacheco.



PAISAJES Y CATÁSTROFES
José Emilio Pacheco


En 1966 éramos inocentes del concepto ahora llamado “intertextualidad” y vivíamos aún bajo el terror que dominó la crítica mexicana de los cincuenta: la búsqueda obsesiva de “influencias”. Si uno ponía “ceniza” en un verso, de inmediato le señalaban “resonancias de Job”. Si hablaba de un “río” el comentario inevitable era: “sigue de cerca al Neruda de Residencia en la tierra.” Al escribir “Alta traición” no podía imaginarme que estaba imitando sin proponérmelo a un poeta con el que trabajé muchos años e hice varias revistas.

 
José Emilio Pacheco. Foto: Notimex.
Hoy sabemos que todo texto nace de otro texto. Los orígenes de “Alta traición” están por partes iguales en mi experiencia íntima e insustituible (los “puertos” son Veracruz, Coatzacoalcos, Campeche; los “bosques de pinos” los que rodeaban  en mi infancia a la ciudad de México y ahora han desaparecido o se hallan en agonía; las “fortalezas”, Chapultepec, San Juan de Ulúa, los baluartes de Campeche; etcétera, y en los poemas que había leído. La fuente literaria hasta hoy no vista de “Alta traición” la encontré hacia 1980 en dos poemas de Jaime García Terrés: “Cantar de Valparaíso”.

¿Recuerdas que querías ser un poeta telúrico?
Con fervor aducías los admirables ritos del paisaje,
paladeabas
nombres de volcanes, ríos, bosques, llanuras
y acumulabas verbos y adjetivos
a sismos o quietudes (aun a las catástrofes
extremas del planeta) vinculados.
Y “Algunos”
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas;
esta parte del mundo para mí representa
unas doscientas almas (digo
doscientas por decir) que miran a lo lejos
de distinta manera cada una
con cierto dejo de común azoramiento.

Leído después del terremoto, el primer poema se diría un presagio de la catástrofe. Apareció en Los reinos combatientes (1961). El segundo salió Todo lo más por decir (1971) pero es anterior a “Alta traición” y seguramente yo lo había leído en la Revista de la Universidad o en México en la Cultura. Como creo que el trabajo literario es colectivo nunca he tratado de ocultar mis antecedentes: “Cantar de Valparaíso” y “Algunos” figuran en Letanías profanas, la breve selección de García Terrés que hice en 1980 para la serie Material de Lectura.

LA PATRIA POBRE Y DESDICHADA

En 1973 hallé un poema de Salvador Espriú que dice mucho mejor lo que intenté decir en “Alta traición”. Me apropié de él con la ayuda de Ramón Xirau y de un diccionario catalán-castellano. “Ensayo de cántico en el templo” está en mi libro de 1976 Islas a la deriva. A una década de distancia la historia infortunadamente lo ha hecho más actual que entonces y me demuestra que la poesía sucede cuando otro encuentra las palabras justas para nombrar lo que pensamos y sentimos. En mi caso fue Salvador Espriú, que nunca estuvo en México ni vivió entre nosotros los horrores que hoy padecemos:

Harto estoy de mi vieja tierra,
de mi país cobarde y salvaje.
Cómo quisiera ir hacia el norte.
Allí me dicen que la gente es limpia,
noble, culta, feliz, rica, despierta.
En la congregación
me desaprobarían mis hermanos.
“Como ave que deja el nido
es el hombre que parte de su lugar”.
Y yo, a lo lejos, cómo iba a reírme
de la ley y la antigua sabiduría
de este mi pueblo yermo.
Pero no cumpliré nunca mi sueño
y aquí voy a quedarme hasta la muerte.
Pues yo también soy cobarde y salvaje
y amo con un desesperante dolor
mi patria pobre, sucia y desdichada”.

José Emilio Pacheco. Proceso 497, 10 de mayo de 1986, 51-52.



sábado, 25 de octubre de 2014

Ya estamos en el futuro



Biografia: César Moro fue un poeta y pintor surrealista peruano. Tras una formación autodidacta firma su primer trabajo, un dibujo modernista, en 1921 como César Moro, nombre escogido por él y con el cual a partir de ese momento se movería por el mundo. Gran parte de su poesía está escrita en francés, durante su largo período de estancia en París.

jueves, 23 de octubre de 2014

Quien alumbra



Cuando me miras

mis ojos son llaves,

el muro tiene secretos,

mi temor palabras, poemas.

Sólo tú haces de mi memoria

una viajera fascinada,

un fuego incesante.


*Pizarnik,  Alejandra. “Quien alumbra” en Los trabajos y las noches. (1965)


martes, 21 de octubre de 2014

Todos los caminos llevan a Mogador



Essaouira, Marruecos o Mogador, La Ciudad del deseo.


Quinteto de Mogador es un conjunto de libros que a su vez forman un collage de escenas, de situaciones de deseo que se presentan al lector como una composición geométrica, como un  tablero de azulejos de los que se ven en las fuentes de Marruecos, los zelijes.
La antigua ciudad portuaria de Mogador, hoy conocida como Essaouira, es una ciudad fortificada de mediados del siglo XVII, cuyo centro histórico fue catalogado en 2001 por la Unesco como patrimonio mundial de la humanidad. La Mogador de Ruy Sánchez es la ciudad del deseo y la materia sobre la cual construye la ciudad imaginaria donde suceden la mayoría de sus novelas.


Quinteto de Mogador reúne los cinco libros situados en la ciudad mítica en la literatura de Ruy Sánchez, puerto situado en la costa Atlántica de Marruecos donde soplan vientos que entremezclan la realidad y el sueño. Mogador es el lugar de los contadores de historias donde se guardan los misterios de la intimidad y de las pasiones humanas. Es la ciudad imaginaria del escritor mexicano, y como si de una mujer se tratara, también su objeto de deseo. Es la metáfora de la búsqueda amorosa y a la vez de la mujer amada.
Como explica el propio autor, cada volumen aborda un aspecto del fenómeno del deseo contado en situaciones específicas. Son cinco círculos concéntricos que giran cada uno nueve veces, “el nueve como retícula que todo lo permea y le da armonía de composición”. “El deseo es un cosmos dibujado en Mogador con cinco colores o cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y la quintaesencia, el asombro”, añade.
Nueve veces el asombro es el origen de esta experiencia aunque no fue el primero que el autor publicó. Habla del deseo desde el deseo y del asombro desde el asombro siendo a la vez poema, pensamiento y narración. Le siguen Los nombres del aire, donde se pregunta sobre la naturaleza del deseo femenino; En los labios del agua, cuyo narrador busca a su amada del desierto de Sonora al Sahara, versa sobre la naturaleza del deseo masculino, y sobre todo su asombro y curiosidad ante el deseo femenino; Los jardines secretos de Mogador explora la posibilidad de crear un ámbito compartido, un fugaz paraíso. Y cierra
La mano del fuego, una narración que en el mundo árabe se llama una Jamsa, “un relato amuleto que se dispara en cinco direcciones simbólicas como cinco dedos”.Quinteto de Mogador es un conjunto de libros que a su vez forman un collage de escenas, de situaciones de deseo que se presentan al lector como una composición geométrica, como un  tablero de azulejos de los que se ven en las fuentes de Marruecos, los zelijes.

Alberto Ruy Sánchez 
La antigua ciudad portuaria de Mogador, hoy conocida como Essaouira, es una ciudad fortificada de mediados del siglo XVII, cuyo centro histórico fue catalogado en 2001 por la Unesco como patrimonio mundial de la humanidad. La Mogador de Ruy Sánchez es la ciudad del deseo y la materia sobre la cual construye la ciudad imaginaria donde suceden la mayoría de sus novelas.
Quinteto de Mogador reúne los cinco libros situados en la ciudad mítica en la literatura de Ruy Sánchez, puerto situado en la costa Atlántica de Marruecos donde soplan vientos que entremezclan la realidad y el sueño. Mogador es el lugar de los contadores de historias donde se guardan los misterios de la intimidad y de las pasiones humanas. Es la ciudad imaginaria del escritor mexicano, y como si de una mujer se tratara, también su objeto de deseo. Es la metáfora de la búsqueda amorosa y a la vez de la mujer amada.
Como explica el propio autor, cada volumen aborda un aspecto del fenómeno del deseo contado en situaciones específicas. Son cinco círculos concéntricos que giran cada uno nueve veces, “el nueve como retícula que todo lo permea y le da armonía de composición”. “El deseo es un cosmos dibujado en Mogador con cinco colores o cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y la quintaesencia, el asombro”, añade.

Vista de Essaouira por el lado exterior de la muralla.


Nueve veces el asombro es el origen de esta experiencia aunque no fue el primero que el autor publicó. Habla del deseo desde el deseo y del asombro desde el asombro siendo a la vez poema, pensamiento y narración. Le siguen Los nombres del aire, donde se pregunta sobre la naturaleza del deseo femenino; En los labios del agua, cuyo narrador busca a su amada del desierto de Sonora al Sahara, versa sobre la naturaleza del deseo masculino, y sobre todo su asombro y curiosidad ante el deseo femenino; Los jardines secretos de Mogador explora la posibilidad de crear un ámbito compartido, un fugaz paraíso. Y cierra La mano del fuego, una narración que en el mundo árabe se llama una Jamsa, “un relato amuleto que se dispara en cinco direcciones simbólicas como cinco dedos”.
Quinteto de Mogador es “como una escalera de caracol que se va ensanchando hacia arriba, una pirámide espiral invertida”, acompañado de bellas caligrafías, el arte de la escritura mística y artesanal.

            Essaouira, Marruecos o Mogador, La Ciudad del Deseo.


EXTRACTOS

«El cinco es un fetiche. Y es cifra en el doble sentido de número y de código secreto. Acumula significados: protección divina, símbolo de armonía, síntesis de los elementos del universo. Cada dedo es agua o tierra o aire o fuego y el quinto es la nada que los une. La nada que a la vez es todo. La quintaesencia. Mano poderosa que todo lo contiene, incluyendo el vacío. Que todo lo hace con posible habilidad y con decisión lo ejecuta, lo empuja, lo cuida.»
«Los amantes se dieron cuenta de que cientos de azulejos los rodeaban dibujando un universo geométrico que los vestía con sus reflejos de colores y a la vez los pintaba desnudos. Era como verse distorsionados en un espejo impresionista. El cuarto, el patio, la fuente, las columnas, eran como un solo cuerpo sensible del cual ellos formaban ahora parte. Un cuerpo hecho de luz y colores: piel de azulejos.»

Alberto Ruy Sánchez en el desierto del Sahara.  
«Ahora, desnudo entre azafrán, aceite y azulejos, cuando pensó en Mogador se llenó de preguntas y algunas imágenes difusas. Pero ¿de verdad existe Mogador o, como aseguran algunos, es el nombre de una mujer descrita como un puerto? ¿Por qué dicen que ella siempre seduce pero nunca se la posee completamente? ¿Por qué se habla de ella con asombro? ¿Por qué le dicen la ciudad del deseo?»
«Dicen que los mogadorianos hacen el amor pensando que recorren las calles de su ciudad. Así se tardan más y siempre juegan a que se extravían»
«Dicen, con rítmica insistencia, que el tiempo en Mogador es otra entrada al cuerpo: un sexo abierto y profundo, una noche larga y buena, un apetecible misterio. Una aparición.»
«Los Sonámbulos no distinguen entre la realidad y el deseo. Su realidad más amplia, más tangible, más corporal es el deseo. Me muevo porque deseo. La vida en sociedad es un espeso tejido de deseos. El hogar una casa de deseos. La alcoba un jardín de deseos. Mi jardín es la trenza de mis deseos con los de la naturaleza. La realidad es también, y sobre todo, aquello que deseo.»
«Hacía un paralelo entre Mogador y una mujer. Entraba en ellas, las poseía, pero en el fondo siempre le eran radicalmente inaccesibles. Parecía afirmar, como buen maestro sufí, que nunca se termina de poseer a alguien, especialmente a las mujeres y a las ciudades.»

Ruy Sánchez contempla Mogador desde la muralla.
«Sobre el portón de muchas casas de Mogador o sobre un muro encalado, y especialmente en las callejuelas laberínticas de la medina, la parte antigua de la ciudad, se puede ver la huella roja entintada de una mano. Los cinco dedos separados claramente. De alguno de ellos o de la palma entera escurre un poco de pintura. Es una huella poderosa: está ahí para ahuyentar a los malos espíritus, al mal de ojo o a cualquier otro tipo de maldición. Es una mano que conjura, bendice, protege. También es mano abierta para recibir al que en su cuerpo trae una presencia buena. Se llama Mano de Fatma o Jamsa. En árabe Jamsa significa cinco.»
«Nunca lo repetiré lo suficiente: reconocer la piel de una mujer es un reto enorme para la percepción más bien limitada de los hombres.»
«Acariciarse lentamente cuando se ama es como andar a tientas en la noche cerrada con las manos por delante, tocando a la obscuridad suavemente. Y de pronto, aquí y allá, sobre la piel de la noche, surgen luminosidades en el cuerpo acariciado. La noche amada se ilumina por un segundo dejando ver que el deseo se enciende. Y la luz de los cuerpos, cuando ha nacido pacientemente fuera del tiempo, siempre pide más luz.»

LA CRÍTICA HA DICHO SOBRE EL AUTOR

«Una sorpresa: las invenciones de Alberto Ruy-Sánchez. No invención de un lenguaje sino un lenguaje inventor de atmósferas insólitas. […] También se ha revelado como uno de nuestros mejores ensayistas. Su escritura es nerviosa y ágil, su inteligencia aguda sin ser cruel, su ánimo compasivo sin condescendencia ni complicidad» OCTAVIO PAZ

«Ruy-Sánchez es sin duda el más interesante de los escritores mexicanos actualmente activos. En su obra los géneros literarios no tienen fronteras, siempre desconcierta y sorprende, siempre va a fondo y, siendo profundo, sin embargo sonríe. Conoce las reglas del arte narrativo y las rompe para restablecerlas más a fondo. Por eso sus libros, siendo literalmente extraños han sabido crear un vínculo con lectores, cada vez más numerosos, que lo han convertido en autor de culto. Es la mejor carta que tiene la literatura mexicana y una de las mejores de nuestra legua» OCTAVIO PAZ

«(Cada uno de los libros de Quinteto de Mogador)… es perfectamente independiente y a la vez está sutilmente unido a los otros por una estructura que Ruy-Sánchez toma del arte geométrico de los maestros del azulejo, los “zelijeros” que hacen fuentes, lambrines y alicatados con apariencia de mandala en Marruecos, en el sur de España y en México.» JUAN BUSTAMANTE

«Más que novelas sus libros son un nuevo modo de aprender a leer: el de la fulguración.» SEVERO SARDUY

«Lector de una narración oculta, el invisible tatuador que también es Ruy Sánchez revela los rasgos de Eros, el dios dormido: piel como pergamino, sangre como tinta, aliento como escritura, dibujo como palabras.» ALBERTO MANGUEL

«Hay en los libros de Alberto Ruy Sánchez un raro clasicismo, una escritura que él sabe hacernos clara, tan pura como para revelarnos, casi soñando, los secretos de nuestros sueños. Para situar el clima de este arte hecho de transparencia y sensualidad es necesario citar Les filles du feu de Gerard de Nerval, o algunos de los poemas en prosa de Ramón Gómez de la Serna celebrando los senos femeninos. Ésta es una coreografía del deseo.»  CLAUDE MICHEL CLUNY, Le Figaro Litteraire

«Del desierto mexicano de Sonora al Sahara, del trópico inaudito de la Guayana Francesa a la jungla urbana de París o de la Ciudad de México, el deseo viaja en los libros de Alberto Ruy-Sánchez a la velocidad del sueño.» FÁTIMA ZOHRA LARBI

Alberto Ruy Sánchez fotografiando cabras arriba de un árbol de argano.

«Alberto Ruy-Sánchez ha sabido evitar los escollos de la mirada masculina sobre la mujer, y especialmente sobre la mujer árabe. Y sobre todo cuando se trata de una mirada extranjera sobre ella, que casi siempre es percibida como objeto de deseo de los fantasmas masculinos y no como sujeto. Las mujeres en la obra de Ruy-Sánchez son mujeres que desean desde antes de ser deseadas.» OUMAMA AOUAD LAHRECH

«En sus novelas, Ruy Sánchez explora las infinitas formas del deseo a través de una "prosa de intensidades," una narrativa de ruptura que debe mucho a la poesía, la música, las artes plásticas, la arquitectura y el diseño gráfico. (...) Para este autor la literatura se concibe como un trabajo artesanal cuya construcción minuciosa se arma con equilibrio, armonía, y vitalidad con la meta final de que el libro le hable al lector de sí mismo, sobre todo de sus propios deseos.» RHONDA DAHL BUCHANAN

«La distancia entre México y Mogador es una metáfora del deseo, conlleva un vaivén no tanto físico cuanto espiritual, cuya función es la de reactivar la nueva aproximación del espacio fuera del tiempo donde puede resurgir la evanescencia del secreto. Mogador, mil veces recorrida por la espiral del deseo es, además del centro en el que la magia del tropismo fundamental se vuelve operante, además del jardín de los jardines, un cuerpo, además de un cuerpo, una mujer, y además de una mujer, el amor. Alberto Ruy Sánchez es para mí más que un novelista, es lo que constituye en nuestro tiempo una rareza: un órfico.» GABRIEL IACULLI

«Existe, según yo, un principio que distingue los libros de Ruy Sánchez de la mayor parte de la literatura erótica que se escribe hoy: es la ternura. Nunca en sus descripciones hay el menor asomo de misoginia o fastidio, lo cual no deja de asombrar.» VERÓNICA MURGUÍA


Calle. Essaouira.
 EL QUINTENTO

Essaouira o Mogador, ciudad marina, amurallada y laberíntica, ciudad de deslumbrante belleza, deseable, deseante y nunca de verdad poseída, metáfora de la búsqueda amorosa y a la vez de la mujer amada. ¿Pero de verdad existe Mogador o, como aseguran algu­nos, es el nombre de una mujer descrita como un puerto? ¿Por qué dicen que ella siempre seduce pero nunca se la posee com­pletamente? El deseo se dibuja en Mogador con cinco colores o cinco elementos: aire, agua, tierra, fuego y la quintaesencia, el asombro. Los cinco libros que forman el Quinteto de Mogador Nueve veces el asombro, Los nombres del aire, En los labios del agua, Los jardines secretos de Mogador y La mano del fuego, reunidos por primera vez en un solo volumen, construyen un microcosmos en cuyo centro late la búsqueda del amor y, a la vez, de la mujer amada. «Aire devorado por el agua que absorbe la tierra y sus jardines, que consume ávidamente el fuego. Vista en su conjunto y con asombro, piensa ella recorriendo con la mirada los círculos espirales del Quinteto de Mogador, esta habitación de azulejos y caligrafía que hemos construido es como una máquina para ayudarnos a vivir y pensar el deseo. Un lugar donde mil y una historias, revelaciones e ideas, desde hace más de veinte años se nos entretejen. Y uno puede deambular entre los círculos y las piezas con enorme desenvoltura. El gusto de leer a saltos y a ratos, mirar al azar, escuchar por placer lo que nos plazca de todo lo que nos ofrecen.» Alberto Ruy Sánchez

BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Alberto Ruy Sánchez.
Alberto Ruy Sánchez se ha dedicado veinte años a escuchar historias de mujeres y hombres deseantes y a hacer con ellas la composición de un conjunto de libros que son exploración, invocación, poesía y finalmente reflexión sobre el deseo y sus equívocos. Un eje: Nueve veces el asombro y cuatro puntos cardinales como los cuatro elementos de un microcosmos en explosión: Los nombres del aire, En los labios del agua, Los jardines secretos de Mogador y ahora La mano del fuego componen esa búsqueda poética del erotismo. Cada uno de ellos ha sido premiado en diferentes continentes y varias veces traducido. El autor cultiva el placer de contar historias, de viajar para hacerlo y de seguir escuchando. Se ha vuelto un lector y conferencista nómada. De su vida universitaria en París, donde fue alumno de Roland Barthes y de Gilles Deleuze, conserva el inmenso placer de tratar de comprender y la práctica gozosa del ensayo. Fue colaborador cercano de Octavio Paz. Cree en la edición como una pasión compartida, alrededor de la multipremiada revista Artes de México que resucitó y dirige desde 1988. Oficio que fue premiado en 2006 por la industria editorial de su país con la más alta distinción que se otorga a la carrera de un editor. Entre otros reconocimientos a su obra literaria fue nombrado Oficial de la Orden de las Artes y de las Letras por el gobierno de Francia. Y el de Kentucky lo hizo Capitán Honorario del barco de vapor más antiguo del río Mississippi, La Belle de Louisville.
Quinteto de Mogador es “como una escalera de caracol que se va ensanchando hacia arriba, una pirámide espiral invertida”, acompañado de bellas caligrafías, el arte de la escritura mística y artesanal.



Cartografía del deseo.


lunes, 20 de octubre de 2014

Programa La Varonita en La Gazeta TV del martes 14 de Octubre

Mañana tenemos programa en vivo y los esperamos en punto de las 5 pm. De mientras les dejo el programa de la semana pasada. Que lo disfruten.

Amor actual o la influencia de la posmodernidad en el amor


Buscamos amor,
por las buenas y por las malas.
Lo buscamos con enojos y caprichos,
con alardes, y regalos,
lo buscamos cuando ayudamos,
cuando nos distanciamos
con celos, y cuando reprochamos.
Lo buscamos cuando intentamos llamar la atención, y
también cuando huimos para que nos llamen,
lo buscamos de las mil y una maneras
que nos hemos inventado.
Pero apenas algunos consiguen encontrarlo.
Porque sobre todo el amor florece cerca de aquellos pocos
que habiendo aprendido a valorarse a sí mismos
no han dejado nunca de sentirse parte del todo.


*Mujer Árbol

Visiten:
*Mujer Árbol: https://www.facebook.com/MujerArbolAle?fref=ts

viernes, 17 de octubre de 2014

El rostro del dolor

“Es cuando uno piensa: mi modo de morir será tu derrota.” Álvaro Luquín



“Y nadie sabrá de la guerra,
nadie se preocupará al final cuando haya concluido.
A nadie le importaría, ni al pájaro ni al árbol,
si la humanidad pereció completamente;
y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
apenas se daría cuenta de que nos hemos ido.”

 Sara Teasdale